Palabras

Letras que forman palabras.

Palabras que forman un lenguaje.

Lenguaje que ayuda a tener vocabulario.

Vocabulario que aumenta tu labilidad.

Pero todo esto, mal usado, puede convertirse en una herramienta muy peligrosa para nosotros. En función de cómo utilicemos nuestro lenguaje, vamos a sentirnos de una determinada manera. Hoy nos centraremos en 4 palabras distintas, pero que harán que iniciemos una actividad con una actitud distinta.

TENER-DEBER

¿A qué suena esto? A obligaciones, y ya tenemos suficientes. Además, nuestra predisposición a esa actividad, va a tender a ser más negativa. El “luego tengo que hacer…” esconde dos trampas. 1- Si por la razón que sea, no hemos podido hacer aquella actividad que “teníamos que hacer”, lo más probable es que nos sintamos más culpables y más frustrados. Es decir, tendremos otra carga a nuestra espalda, y no podremos disfrutar del resto de las cosas, porque sabemos que no lo hemos hecho. 2- La segunda trampa es que, aunque realicemos la tarea, va a ser más difícil que lo veamos como algo que hemos conseguido y disfrutado. Lo veremos como que teníamos que hacer y punto.

QUERER-IR

La gran diferencia es la actitud. Va a ser mucho más activa y sobre todo, más productiva. Y si sumas que sí has hecho eso que “ibas a hacer”, ayudará a que lo veamos como algo que por nuestro trabajo hemos conseguido. Esto no quiere decir que si utilizamos “quiero-voy”, vayamos a hacer todo lo que hemos planeado, pero afrontar las tareas desde esta perspectiva, nos lo va a facilitar. Eso sí, las primeras veces que nos lo digamos, sonará raro, pero tiene mayor eficacia.

¿LO VAS A HACER? ¿LO TIENES QUE HACER?

TÚ DECIDES


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